miércoles, 21 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
VI Foro Mundial del Agua ¿Tiempo de soluciones?
Cinco días de sesiones en un enorme evento en el que representantes políticos de todos los niveles, organizaciones internacionales, expertos, organizaciones empresariales e industria, junto con ONG’s, asociaciones y representantes sociales, tratarán de dar la relevancia necesaria a la gestión, uso y distribución del agua en la agenda política.
Se habla de unos 25.000 participantes. Mucha gente para trabajar todos los temas relacionados con el agua que nos preocupan en la actualidad.
A nosotros nos preocupan por que la limitación de la disponibilidad de agua pone en jaque nuestro actual modo de vida, pero seguro que a algunos de los países participantes les preocupan más los temas que tratan sobre la relación entre agua y desarrollo, agua y mortalidad infantil, agua y conflictos…
A la ONU, que parece que tiene más desarrollado el sentido de la responsabilidad intergeneracional, le preocupa el constante incremento de la población y el consiguiente incremento de la demanda energética y de la producción agrícola, lo que pone en serio riesgo tanto la cantidad como la calidad de este limitado recurso.
Tenemos cinco días por delante para estar atentos, para cruzar los dedos, para mantener la esperanza; para pensar que las altas esferas están a la altura de la importancia del evento, logrando acuerdos y resoluciones acordes con la relevancia de esta cita.
Si aun así no confiamos en los resultados de este tipo de cumbres, (algo tendrán que ver los escasos acuerdos vinculantes conseguidos en anteriores ediciones de eventos de este calado y la escasa repercusión que han tenido en el cambio de nuestros modelos de desarrollo), siempre podemos centrar nuestra atención en el Foro Alternativo Mundial del Agua, que se desarrolla también esta semana y que apuesta, desde la humildad de un evento alternativo, por objetivos tan concretos como la no mercantilización y la distribución justa del agua.
Veremos, dentro de unos días, que resultados se han conseguido en ambos foros y quienes son capaces de pasar de las propuestas a la acción y de proponer soluciones para hacer frente a uno de los mayores retos de este siglo.
A ver si dentro de una semana, el 22 de marzo, tenemos buenos motivos para celebrar el Día Mundial del Agua….
Mas Información:
martes, 6 de marzo de 2012
Reserva Natural Integral de Muniellos: Donde abunda el silencio y rebosa la vida.
Aún quedan lugares en los que el tiempo parece haberse detenido.
Todavía tenemos la oportunidad de conocer lugares donde sentirnos insignificantes entre la grandiosidad de la naturaleza
A día de hoy podemos disfrutar, aquí al lado, del privilegio de acceder a un entorno reservado en el que encontrarnos con reductos de lo que fue nuestro entorno.
Y después de conocerla Reserva Natural Integral de Muniellos, en Asturias, me siento muy afortunado por contar con espacios tan protegidos que incluso se guardan de nosotros mismos y de nuestra incesable necesidad de depredación.
Formar parte, aunque sea solo por un día, de este ecosistema primigenio te hace sentir un eslabón más dentro de la frágil red que sustenta la diversidad biológica de nuestro planeta.
Un lugar tan mágico como este, el mayor robledal de España, no es un lugar sobre el que leer o sobre el que escribir; nunca sería capaz de sintetizar lo que he tenido oportunidad de sentir ascendiendo por los valles y las laderas, palpando los líquenes, escuchando el murmullo del agua, saltando los troncos de los árboles derribados que han quedado sobre el camino ….
Ni siquiera las mejores fotos de este fantástico lugar le harían justicia.
Muniellos hay que verlo, hay que compartirlo, hay que andarlo, hay que acariciarlo, hay que escucharlo;
Muniellos hay que vivirlo.
Lugares como este nos hacen reflexionar y creer en nuestra capacidad para preservar la riqueza natural que aún atesoramos.
Lugares como este hacen que merezcan la pena iniciativas como el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB), puesto en marcha a principios de la década de los setenta, un Programa Científico Intergubernamental que busca establecer una base científica con el fin de mejorar la relación global de las personas con su entorno.
La Reserva Natural Integral de Muniellos pertenece a esta Red Mundial de Reservas de la Biosfera, de la UNESCO y desde su declaración como Reserva Biológica en el año 1982, este espacio se dedica exclusivamente a la investigación y a la realización de programas educativos, estando limitado el paso de visitantes.
Este elevado grado de protección ha permitido que este espacio mantenga un estado de conservación excepcional, lo que garantiza la preservación de este valioso ecosistema.
Tener la fortuna de conocer lugares como Muniellos nos hace valorar la necesidad de trabajar para mantener y conservar todo lo que aún no hemos explotado hasta el agotamiento, tal y como promulga el Programa sobre el Hombre y la Biosfera, que se afana por encontrar ese equilibrio entre nosotros y nuestro entorno
Porque somos muchos los que creemos que esa relación es posible.
Desde aquí aprovecho para invitaros a descubrir uno de los pocos lugares donde todavía abunda el silencio y rebosa la vida.
domingo, 26 de febrero de 2012
2012 AÑO INTERNACIONAL DE LA ENERGÍA SOSTENIBLE PARA TODOS
Algo tendrá de relevante la relacion entre la energía y la sostenibilidad cuando las Naciones Unidas se toman la molestia de dedicarle el año 2012. Y algo les importará la opinión al respecto de todos los habitantes del planeta cuando le han añadido la coletilla PARA TODOS.
Viendo lo bien que nos organizamos basando nuestro crecimiento en el uso y el abuso de las energías fósiles y lo lejos que este hecho nos mantiene de los parámetros que determinan la sostenibilidad, dedicar el 2012 a la Energía Sostenible es cuando menos llamativo. Y si encima hablamos de la energía sostenibile como una obligación y un derecho para todos los habitantes del planeta vemos que el reto que nos proponen las Naciones Unidas no es una tarea sencilla.
Pero a la vista de los datos que nos muestran como usamos la energía y las carencias que se sufren a día de hoy en neustro planeta, parece mentira que hayamos tardado tanto en dedicarle tiempo y esfuerzo a una causa que seguro que marca el futuro de nuestro planeta y de nuestras vidas:
.- A día de hoy 1.500 millones de personas carecen de electricidad.
.- En pleno siglo XXI 3.000 millones de personas dependen de la “biomasa tradicional” y del carbon como principales fuentes de enrgía.
.- Millones de personas, debido a sus niveles de pobreza, no son capaces de pagar este tipo de servicios energéticos aunque los tengan disponibles.
Poco más que añadir al respecto.
Los cambios en nuestra manear de comprender el mundo, integrando conocimiento a través de diferentes disciplinas, nos está permitiendo ver de manera clara la relación entre la energía y el desarrollo sostenible y poner de manifiesto la importancia y la necesidad de una energía más moderna, mas eficiente y menos contaminante tanto para garantizar nuestro desarrollo futuro como para erradicar la pobreza.
Y en esta ardua labor ha tenido mucho que ver la apuesta decidida de las Naciones Unidas por marcar unos objetivos y unas metas claras para cambiar el rumbo de nuestro desarrollo, materializadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de los que hablaremos en otro momento.
Ahora el reto está encima de la mesa: nosotros volvemos a tener la última palabra a la hora de deidcar nuestros esfuerzos, como parte activa de la sociedad civil, a contribuir a garantizar el acceso universal a los servicios energéticos que nosotros disfrutamos a diario, a reducir la intensidad energética mundial en un 40%, a incrementar el uso de la energía renovable para lograr el objetivo del 30 % a nivel mundial.
Sabemos que solos no podremos hacerlo, que nuestro esfuerzo necesita del apoyo decidido de nuestros gobiernos, instituciones y dirigenetes políticos. Pero yo prefiero sumar esfuerzos y concentrarme en el trabajo local confiando en el papel de los organismos supranacionales a la hora de lograr poner de acuerdo a nuestros países y gobiernos en los temas globales.
Por que aunque a todos nos entristece ver la limitada influencia de las Naciones Uniudas en determinados aspectos globales, somos muchos los que mantenemos la confianza en su papel moderador y conciliador. No olvidemos que iniciativas como las que nos ocupan, que nos abren los ojos ante multitud de asuntos de importancia planetaria, tienen tras de sí el trabajo de todas esas personas que actúan pensando en el bienestar los que vivirán aquí cuando el resto ya no estemos.
Por mi parte, acepto el reto y me sumo a la inciativa.
Si quieres saber más puedes consultar este enlace:
miércoles, 1 de febrero de 2012
martes, 31 de enero de 2012
¿Que fué de Durban 2011?
¿A alguien le quedó claro el resultado de aquella reunión internacional en Durban?
Eso sí, sin hacer ni pizca de sombra a la omnipresente crisis económica. Hasta ahí podíamos llegar. Lo primero es lo primero.
Después de más de una semana de reuniones y debates al más alto nivel, con delegados de más de 190 países, con la presencia de 130 ministros y algunos jefes de Estado o de Gobierno, asistimos como de costumbre, al incremento de la tensión y las diferencias entre opiniones y posturas. Opiniones, debates, divergencias, intereses y muchos mas factores que nos alejan cada vez más de lo realmente importante: pasar a la acción en la lucha contra el cambio climático.
Ni las palabras del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, afirmando textualmente que “sin exageración, podemos decir que el futuro de nuestro planeta está en juego” ni los datos científico-técnicos de los expertos, ni la postura decidida de algunos países, han sido suficientes para poner a todo el mundo de acuerdo en un protocolo para actuar de manera firme, consensuada y decidida contra el cambio climático.
Una nueva conferencia, y ya van diecisiete, para seguir constatando la dificultad de lograr un acuerdo global.
Que estemos casi como al principio, después de tantos años de reuniones y negociaciones no debería ser un escollo; no es la primera vez que ocurre. Pero que el máximo responsable de las Naciones Unidas asumiera en plena cumbre que “el objetivo final de lograr un acuerdo global y vinculantes sobre cambio climático esté lejos de nuestro alcance de momento” nos deja bastante claro el resultado que se esperaban los responsables del evento.
Lo que conseguimos al final, con tanta discrepancia, tanta reticencia a firmar acuerdos vinculantes y tanta confrontación entre países, es incrementar el número de personas que, en contra de todos los informes y evidencias científicas, creen que esto del cambio climático es una tomadura de pelo.
Tampoco es tan raro.
Si los gobiernos de los países dan mucha más importancia a los temas económicos que a los temas ambientales (anteponiendo los intereses comerciales a la firma de cualquier tratado y exigiendo la ratificación de países competidores para no “desequilibrar” las balanzas comerciales), si se anteponen todo tipo de condiciones (que poco o nada tienen que ver con la variación del clima), a la reducción de emisiones y si las Naciones Unidas no son capaces de imponerse en los temas globales que nos incumben a todos ( sucumbiendo a los intereses particulares de ciertos países), está claro que esto del cambio climático es una cuestión de escasa prioridad a nivel internacional y por tanto, de escasa importancia para el resto de los mortales.
Con lo preocupados que estamos con nuestra crisis, haciendo cálculos para remontar esta dura cuesta de enero, después de los excesos navideños…
Menos mal que en esta clase de saraos se involucran multitud de personas que creen firmemente en lo que están haciendo. Gente que trabaja concienzudamente para elaborar propuestas factibles, para buscar soluciones reales y para adaptar nuestras expectativas de crecimiento a las posibilidades reales de desarrollo. Gente que trabaja por y para el bienestar de los demás, sin importarles a que país pertenecen o en que lado del mundo se encuentran.
Pese a todo, cuando leo noticias relacionadas con la Cumbre del Clima de Durban, pienso que se nos ha vuelto a escapar otra oportunidad.
No la oportunidad de firmar el acuerdo definitivo que ponga fin al problema del Cambio Climático, que no creo que lleguemos a ver.
Me parece que con cada nueva cumbre perdemos la oportunidad de anteponer la realidad de los datos y los hechos que nos indican que esto no funciona, a los intereses económicos de países y corporaciones. Perdemos la ocasión de estar a la altura de las circunstancias y tomar cartas en un asunto que nos incumbe a todos y en el que todos estamos implicados. Dejamos pasar otra oportunidad de dar a las Naciones Unidas todo el peso y la credibilidad que necesita para tomar decisiones en temas supranacionales y de ejercer, como se le presupone a esta institución, como garante de los intereses de TODOS los habitantes del planeta.
Prefiero pensar que si las Naciones Unidas lleva un montón de años organizando la Cumbre del Clima y si más de 190 países se reunen para tratar sobre el cambio climático, nos encontramos ante una situación cuando menos relevante desde el punto de vista ambiental.
Me quedo con el trabajo de todas esas personas que, en contra de intereses creados, de directrices políticas y de visiones catastrofistas, trabajan día a día para conseguir que todos nos pongamos de acuerdo y tiremos en la misma dirección.
Puede ser un buen momento para demostrar que los cambios son más fáciles de realizar si se empieza desde abajo. Una oportunidad para hacer ver a los que están en lo alto de la pirámide del poder que si todos los que estamos a pié de calle estamos convencidos, implicados y tenemos las ideas claras, no les quedará otro remedio que aceptar acuerdos y firmar decisiones vinculantes.
Por que, les guste o no a los que toman las decisiones y nos representan, nosotros somos la base que les sustenta, los que sufrimos sus decisiones y a los que nos tienen que rendir cuentas.
Y aún tenemos mucho que decir al respecto.
Y aún tenemos mucho que decir al respecto.
miércoles, 25 de enero de 2012
Biomasa si!
Ha llegado el frío.
Y eso implica que miles de calefacciones se ponen en marcha para proporcionarnos ese calor que tanto buscamos en estos días
.
En casa, en el trabajo, en las tiendas y últimamente hasta en las terrazas de los bares, ponemos a funcionar toda clase de artefactos para obtener el calor que nos hace mas llevaderas las bajas temperaturas.
Como en muchas otras labores cotidianas de nuestra vida, a la hora de buscar el calor y el confort pocas veces solemos pararnos a pensar en la repercusión ambiental de nuestros actos.
De poco nos sirve ser conscientes de nuestra elevada dependencia de combustibles fósiles si nunca llegamos a plantearnos otra manera de hacer las cosas.
De poco nos sirve quejarnos de la subida constante del precio de los combustibles si ni siquiera valoramos la opción de utilizar otras alternativos.
Tras más de una década trabajando en el impulso de las energías renovables aún estamos lejos de dar un giro que favorezca la utilización masiva de este tipo de energías.
Cuando hablamos de los sistemas de calefacción de nuestras viviendas no solemos acordarnos de la biomasa forestal como un recurso natural y apto para la generación de energía calorífica de una manera sencilla, eficaz y mucho más económica que los combustibles fósiles.
En su día era normal la utilización de leña, restos forestales y de poda para la generación de calor. Parece que los tiempos, los usos y nuestras preferencias han cambiado mucho; lo mismo tanto como para olvidar que los usos y recursos tradicionales también pueden satisfacer nuestras necesidades en pleno siglo XXI.

Quema controlada de restos de poda. Benavente 02/12/11. Estos restos podrían haberse utilizado como biomasa para producción energética.
Afortunadamente el uso de la biomasa va ganando terreno poco a poco y cada vez es mas frecuente encontrar calderas de biomasa en instalaciones como piscinas, polideportivos, pequeñas industrias y hasta en edificios de viviendas o viviendas unifamiliares.
Y es que, aunque es cierto que cada vez estamos más concienciados con ciertos temas ambientales, la elección de la biomasa como combustible para satisfacer nuestras necesidades diarias aún está más relacionada con los temas económicos que con los estrictamente ecológicos.
En cualquier caso está claro que la biomasa nos ofrece una serie de ventajas, sobre todo si tenemos en cuenta que la Comunidad Autónoma de Castilla y León es la que posee una mayor superficie forestal y volumen de biomasa en sus montes.
Vamos que si decidimos utilizar biomasa de la que producimos aquí, se reducen tanto los gastos como las emisiones debidas al transporte del combustible, un aspecto de vital relevancia al valorar la sostenibilidad de este recurso.
Además de ser renovable, la biomasa permite ser gestionada en función de las necesidades que tengamos en cada momento, lo que supone una ventaja sobre otras energías renovables como la solar o la eólica.
Si además consideramos que utilizar biomasa disminuye nuestra dependencia de combustibles fósiles, de los que nosotros no tenemos una producción relevante, se incrementan las ventajas y se suman puntos a la hora de valorar su sostenibilidad.
Y hablando de sostenibilidad, si cada vez tenemos mas claro que no sabemos realmente cual es el camino directo hacia esta tan ansiada sostenibilidad, lo que si debemos tener claro es que la utilización de la biomasa como combustible es uno de los factores más sostenibles que conocemos:
.- Permite el aprovechamiento de los restos de biomasa que se acumulan en nuestros bosques y montes, reduciendo los riesgos de incendio.
.- Regulando el aprovechamiento de los montes se reducen significativamente los riesgos de afección por plagas forestales.
.- Los costes de producción son muchísimo menores que los de los combustibles fósiles.
.- Y además es una incipiente fuente de riqueza que fomenta el empleo local, conviviéndose en una alternativa y una esperanza real para el verdadero desarrollo rural.
Si tanto nos llenarnos la boca con el concepto y la palabra sostenibilidad, deberíamos empezar a plantearnos que algunas de las alternativas reales ya están a nuestro alcance; Y que optando por la biomasa como fuente de energía en nuestro hogar apostamos por los productos naturales y autóctonos, por reducir gastos e impactos relacionados con el transporte, por el mundo rural y por los aprovechamientos tradicionales, sin renunciar a nuestra calidad de vida y garantizando nuestro bienestar.
¿Se puede pedir más?
Pocas veces tenemos tan a mano una alternativa tan demostradamente SOSTENIBLE..
Si aún te quedan dudas y no lo tienes del todo claro, siempre puedes profundizar en estas páginas web:
IDAE:
viernes, 23 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Cachucho, la primera área marina protegida de España
Todos solemos alegrarnos e incluso felicitarnos cuando tenemos constancia de alguna buena noticia, aunque ocurra a miles de kilómetros, aunque tenga que ver con lugares que no tenemos ni idea de donde están o aunque estén relacionadas con seres que ni siquiera conocemos. Por el contrario, casi nunca nos sentimos responsables de los desastres ambientales que no nos tocan de manera directa.
En estos casos nosotros nunca tenemos nada que ver.
Es otra de las grandes paradojas propias de la globalización que rige nuestro mundo en estos momentos.
Paradojas aparte, es momento de felicitarse, de alegrarse e incluso de celebrarlo, como no.
Porque en nuestro país existe, en un sitio que probablemente ninguno conozcamos y al que muy pocos han tenido oportunidad de acceder, un lugar lo suficientemente importante desde el punto de vista biológico y ambiental que merece ser reconocido.
Se trata de EL CACHUCHO, la PRIMERA ÁREA MARINA PROTEGIDA DE ESPAÑA.
Es un lugar ciertamente remoto, aunque tampoco está tan lejos (solo a unos 56 km de la costa, a la altura de Ribadesella (Asturias), aquí mismo, en el Cantábrico).
Cantábrico Asturiano: 15/08/2011
Se trata de un lugar prácticamente desconocido, aunque en los últimos años se han dedicado una enorme cantidad de esfuerzos, tiempo y trabajo de muchos investigadores para desentrañar los secretos y particularidades biológicas y geológicas que encierra un lugar que los propios investigadores definen como “una gran montaña submarina que se eleva bruscamente desde los casi 5.000m. de profundidad de la llanura abisal del Golfo de Vizcaya hasta los 425 m. de su cumbre”.
Es un lugar que no podemos ver y por tanto, cuando no somos capaces de ver algo con nuestros propios ojos, parece que nos cuesta entender qué es lo que hace que sea merecedor de tan honrosa medida de protección.
Aunque nos aseguren que es un auténtico PUNTO CALIENTE de la biodiversidad, un lugar que da cobijo a gran cantidad de especies diferentes. En esta zona se han identificado más de 550 especies, algunas de ellas nuevas para la ciencia, lo que pone de manifiesto la enorme riqueza biológica del enclave y su elevada biodiversidad.
El Cachucho es uno de esos lugares que, debido a su estructura, genera hábitats enormemente complejos, creando las condiciones adecuadas que permiten que puedan refugiarse gran cantidad de formas de vida distintas.
No deja de ser llamativo que la aprobación del Real Decreto por el que se crea este primer Área Marina Protegida de España, para preservar un enclave con semejantes atributos naturales, sea noticia a estas alturas, en pleno siglo XXI, cuando ya estamos acostumbrándonos a convivir con los espacios protegidos terrestres, donde aún se mantienen algunos de nuestros mayores tesoros naturales.
El caso es que estamos, como suele ser costumbre en estos tiempos, ante una serie de paradojas que nos muestran, una vez más, lo complicado que hacemos todo lo que está relacionado con la protección y conservación de nuestro patrimonio natural.
Y es que estos temas, aunque tienen una relevancia ambiental innegable, nunca suelen resultar prioritarios.
Tengo encima de la mesa un artículo de la Revista Ambienta, de abril de 2008 que se titula “La primera gran Área Marina protegida de España. EL CACHUCHO un oasis de vida”, en el que ya se habla de los valores de esta zona, de la necesidad de protección y de la inminencia de este reconocimiento, pero la web del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino publica la aprobación por el Consejo de Ministros del Real Decreto por el que se declara la primera Área Marina Protegida de España “EL CACHUCHO” el 11 de noviembre de 2011.
Total, son tan solo tres años y pico de diferencia entre un documento y el otro….
Dejemos ya las paradojas. Estamos ante una estupenda noticia. Ahora sí que se pone en marcha la toma de medidas encaminadas a conservar y proteger nuestro patrimonio común.
Aunque se trate de patrimonio natural submarino, aunque albergue especies que la mayoría de los mortales casi ni conocemos y aunque no sepamos ni donde se encuentra.
Porque si no sabemos más sobre esta parte de nuestros ricos sistemas naturales es porque no nos hemos asomado a la ventana que los investigadores nos han abierto a este espectacular enclave. (www.ecomarg.net)
Y lo mejor de todo es que es de todos y ahora, por fin, esta protegido.
domingo, 27 de noviembre de 2011
La familia crece
Ya han pasado algunas semanas desde que los medios de comunicación nos informaron sobre la llegada al mundo del habitante 7.000 millones.
Ahora que se nos ha pasado la sorpresa, que la noticia ya no es noticia, creo que conviene dedicar unas líneas a este curioso dato. Porque mientras escribo este texto ya seremos unos cuantos habitantes más compartiendo este pequeño planeta.
Una vez más el ser humano vuelve a batir sus propios récords.
A parte de resultar un dato curioso, que ha originado surrealistas competiciones entre los recién nacidos, allá por las zonas “emergentes” de oriente en los que se ha supuesto que tendría lugar el señalado nacimiento, hablamos de un dato de enorme trascendencia desde el punto de vista ambiental, pero también desde el punto de vista social, económico y cultura.
Y es que la cifra de 7.000 millones es una señal. Una nueva señal de aviso.
La “afortunada” criatura a la que le han colgado el sambenito ha sido, sin saberlo, el recordatorio del alarmante ritmo de crecimiento que caracteriza a nuestra civilización.
Este dato podría llevarnos a la euforia por el éxito sin precedentes del desarrollo de nuestra especie sobre el planeta. Porque, según los datos del último informe sobre el Estado de la Población Mundial 2011 de las Naciones Unidas, sabemos que cada vez vivimos más (¿y mejor?), porque un mayor número de niños logra sobrevivir y llegar a la edad adulta…
Lamentablemente este incremento de la población, de la supervivencia infantil y de la esperanza de vida no es igual para todos y tampoco se traduce en una mejora de las condiciones de vida. Mas bien todo lo contrario.
Nuestro incremento poblacional no es proporcional al incremento de la calidad de vida, sino que viene asociado a enormes desigualdades en función del lugar donde nos ha tocado nacer.
Pero no estoy dispuesto a volver a caer en el tópico que nos tacha de pesimistas y agoreros a todos los que nos movemos en el mundo del medio ambiente.
Hoy no.
Tengo suficientes razones y motivos para pensar que, al ser muchos más a compartir, también seremos muchos más para trabajar por el cambio, muchos más para pensar en nuevas formas de entender el mundo, dispondremos de más manos para trabajar, de más cabezas para pensar y de muchas más maneras de ver, entender y sentir el mundo.
Me motiva más quedarme con otros datos del citado informe; los relativos a los 2.000 millones de jóvenes entre 10 y 24 años que tendrán en sus manos el futuro de nuestro planeta. Gente que ha crecido con otros conocimientos, con otras necesidades y con otras expectativas y que, evidentemente, lucharán por un mundo diferente al actual.
Está claro que con cada nuevo habitante aumenta la presión sobre el planeta. También está claro que cada nuevo nacimiento nos brinda una nueva oportunidad de hacer frente a los horizontes oscuros y a las previsiones más sombrías.
Quiero pensar que al aumentar la población, lo que hace que aumente la brecha entre ricos y pobres (Datos de la UNFPA : Fondo de Población de las Naciones Unidas) y las desigualdades, también crece el número de personas jóvenes que aprenden una nueva manera de relacionarse con el medio en el que viven.
Es cierto que con este ritmo de crecimiento nos vamos convirtiendo en aquello que tanto tememos, una sociedad de extremos. Una sociedad en la que aumentan las desigualdades, en la que se eliminan las categorías medias, en la que disminuyen los nacimientos mientras aumenta el número de ancianos.
Pero también es cierto que, como en todo lo que tiene que ver con nosotros, aún tenemos mucho que decir al respecto.
Es cuestión de cómo nos lo planteemos. Vuelve a estar en nuestras manos la elección.
Y en esta situación, escribiendo sobre el aumento de la presión poblacional sobre nuestro planeta, yo me alegro de este nuevo nacimiento, de contar con una nueva compañera de viaje (parece ser que había más probabilidades de que fuera una mujer), de ver como la vida se abre paso de manera natural en lugares remotos donde la gente tiene otra idea de lo que es el bienestar, de lo que es el desarrollo y de lo que es la naturaleza.
Como todos los nacimientos, la llegada del habitante 7.000 millones es para mí un motivo de alegría. Y también un motivo de reflexión y un buen momento para plantearse un cambio de hábitos, porque este nuevo habitante se merece la oportunidad de disfrutar de un mundo que le ofrezca, por lo menos, las mismas posibilidades que nos ha ofrecido a los demás.
Recordad que a nosotros también nos dieron esa oportunidad.
Sea Bienvenida!!!!!
domingo, 20 de noviembre de 2011
Tiempo de cambios
Vivimos momentos de cambios. Cambios brutales que están haciendo temblar las bases de nuestro sistema económico y que afectan, irremediablemente, a nuestra manera de entender tanto la política como el bienestar social.
Cambios que nos mantienen tan absortos y preocupados por sus consecuencias que, a menudo, nos hacen perder la perspectiva sobre otro tipo de cosas que suceden a nuestro alrededor.
Con tanta urgencia financiera, bursátil y económica, cada vez nos cuesta más percibir las variaciones periódicas que marcan el devenir silencioso de la vida, dejando de ser conscientes de los sencillos ajustes estacionales que tienen lugar en estas fechas.
Y como suele ocurrir cada otoño, los compromisos, las obligaciones y las tareas propias de este acelerado estilo de vida que tanto nos gusta, acaparan toda nuestra atención mientras se produce un nuevo cambio de estación.
Afortunadamente en ciertas ocasiones el cuerpo y la mente nos piden parar y salir de los absorbentes quehaceres diarios, lo que nos permite ampliar la perspectiva .
Y en algunas ocasiones, al cambiar de lugar y de rutina, somos conscientes de los cambios propios de cada estación y de las adaptaciones de los seres vivos a las nuevas condiciones ambientales.
Y en algunas ocasiones, al cambiar de lugar y de rutina, somos conscientes de los cambios propios de cada estación y de las adaptaciones de los seres vivos a las nuevas condiciones ambientales.
Volver al monte, al campo o al pueblo nos invita, en estas fechas, a apreciar la enorme variedad cromática de los bosques caducifolios, contrastando con las primeras nieves de la sierra.
Nos permite contemplar la fuerza de los torrentes que bajan desde las cumbres más altas, encharcando caminos, prados y antiguos cauces estacionales.
Nos permite descubrir las hojas escarchadas en las zonas de umbría, tras las primeras heladas otoñales, bajo las que se ocultan multitud de setas, que se convierten en un preciado tesoro para aquellos que aún aprecian los regalos que nos brinda nuestro entorno.
Salir de la rutina en otoño nos puede regalar la vista con los últimos vuelos de alguna mariposa despistada que aprovecha los rayos de sol del mediodía para tratar de completar su ciclo vital y con las laboriosas tareas de alguna pequeña rapaz intentando dar cuenta de una presa recién cazada.
Afortunadamente el ritmo de las estaciones nos devuelve a la realidad y nos recuerda donde estamos y el mundo al que pertenecemos.
Por que la naturaleza (de momento) no depende de fluctuaciones bursátiles, de primas de riesgo ni de cambios políticos….. O tal vez si…..
De cualquier modo el paso de las estaciones nos ayuda a reconocer la fragilidad del mundo en el que vivimos, su variedad y su diversidad, asociada irremediablemente a una incesante necesidad de cambio y adaptación.
Por eso algunos seguimos confiando en la capacidad del ser humano para aprender de lo que nos rodea, asumiendo la periodicidad de los cambios, adaptándonos a los nuevos escenarios y aprovechando las condiciones beneficiosas, conscientes de la complejidad de nuestro sistema natural y de la fragilidad de los límites que lo mantienen activo.
Así, tal vez, volvamos a vivir sin esa falsa sensación de seguridad que tanto se han esforzado en vendernos y seamos capaces de esforzarnos por sentar las bases de un sistema más flexible y adaptable, más seguro, más integrador, más global y más justo, en el que quepamos todos y en el que todos tengamos algo que decir.
El día que aprendamos de los ritmos naturales y adaptemos a ellos nuestros modelos de desarrollo quizá nuestro mundo será capaz de caminar acoplado al sistema que, día a día, se esfuerza por mantener la vida.
Y con la que está cayendo ahí fuera, entre tanta crisis económica y tanto rescate financiero, si somos capaces de salir de nuestra rutina diaria, tal vez nos podamos encontrar personas que, a estas alturas y en esta situación tan crítica, aún siguen viviendo de aquello que, otoño tras otoño, la naturaleza pone a su alcance. Y con suerte nos explicarán que no es necesario explotar el monte ni cambiar sus usos tradicionales para vivir de él; es mucho más sencillo aprender sus ritmos y adaptarse a sus momentos para beneficiarse de todo aquello que todavía sigue ofreciéndonos.
Porque el bosque en otoño solo da, no pide nada a cambio
lunes, 7 de noviembre de 2011
Apaga y vámonos
He vuelto a fallar.
He vuelto a salir perdedor al enfrentarme al problema.
He sumado un nuevo fracaso como gestor ambiental.
Y ahora ha llegado el terrible momento de afrontar las consecuencias de mis actos.
Tendré que cargar sobre mis espaldas con un nuevo incremento en la emisión de carbono y quién sabe, es posible que hasta pueda ser responsable directo de eso que llaman calentamiento global.
Tendré que aprender a vivir sabiendo que he sido un factor determinante en la pérdida de biodiversidad, que he alterado el ciclo hidrológico y que mis fallos van a perturbar esos ecosistemas marinos que aún no he tenido el gusto de conocer en persona.
Me señalarán por haber trastornado el comportamiento de multitud de especies animales y vegetales, por haber reducido la actividad fotosintética en mi entorno más cercano y por perjudicar tanto la salud de muchos animales como la de mis propios vecinos.
No me quedará mas remedio que asumir que por mi culpa, la luz del sol que garantiza nuestra vida, caliente y reseque el suelo y prenda fuego a las plantas herbáceas haciendo que el monte arda.
Seré el responsable de la muerte directa de multitud de animales, del estrés de otros tantos y de la desaparición del hábitat de innumerables especies. También seré el responsable de la pérdida de sus madrigueras, de su cobijo y de su alimento.
Incluso alguien me podrá acusar de haber desestabilizado ecosistemas enteros al interferir en las labores de los insectos polinizadores y de los descomponedores, mandando al traste sus cometidos biológicos.
El paso del tiempo revelará que mis errores producen pérdidas irreparables por causa de la erosión, destruyendo la materia orgánica y la estructura del suelo, permitiendo que las gotas de lluvia compacten el terreno, lo que multiplicará los procesos erosivos.
Porque ahora que llegan las lluvias propias del otoño y damos por finalizada la temporada de incendios forestales, constamos que, un año más, el fuego ha vuelto a ganarnos la partida. Y yo también soy culpable.
![]() |
| Arenas de San Pedro (Ávila) 19/7/2011: Equipos aéreos trabajando en la extinción de un incendio forestal |
No podemos seguir pensando que el fuego no nos ayuda a la hora de buscar nuevos usos al terreno que antes ocupaban los bosques.
No es cierto que el fuego mejora las propiedades del suelo, haciéndolo más fértil. No de una manera estable.
Basta ya de considerar que el fuego es la mejor alternativa a la hora de eliminar los restos de nuestras cosechas y nuestras podas.
El fuego no es una herramienta más en la ordenación de nuestra tierra.
Y aunque en algunos lugares de nuestro planeta el fuego cumple una función vital en el mantenimiento de ciertos ecosistemas, lamentablemente ese no es nuestro caso.
Todos agachamos la cabeza cuando escuchamos que entre el 80 y el 90 % de los fuegos que sufrimos cada año son provocados; es un dato triste, incluso vergonzoso, pero dormimos plácidamente, con la conciencia bien tranquila porque sabemos que nosotros no hemos tenido nada que ver en esos desafortunados incendios.
Nos consuela saber que cada año hay más y mejores medios para extinguir fuegos, más personal que cuida de nuestros montes, más herramientas burocráticas que protegen nuestros ecosistemas, más políticos que hablan de prevención, de responsabilidad y de lo importante que es educar.
Que tranquilidad....
Seamos serios.
Esto no deja de ser un síntoma más de nuestra falta de conciencia sobre el significado de un mundo globalizado (Aunque parecemos muy pero que muy globalizados cuando contactamos con nuestros amigos del otro lado del globo o cuando recorremos medio planeta en unas pocas horas)
Porque hasta que no seamos conscientes de nuestro papel en esta historia, no dejaremos de ver crecer las estadísticas sobre el número de incendios, ecosistemas calcinados, pérdidas ocasionadas por el fuego, ciudadanos evacuados y victimas mortales.....
No podemos esperar más.
Ya ha llegado el momento de entonar el mea culpa.
Es el momento de reflexionar y reconocer que si de verdad nos importa todo lo que hay en juego, no deberíamos haber permanecido indiferentes mientras nos explicaban cómo la quema de rastrojos y de matorral es habitual en ciertas zonas; no deberíamos haber permitido que aquellas personas dejaran resíduos en el monte, no deberíamos habernos quedado sentados mientras nuestros jefes asignaban los fondos de programas educativos y de prevención a otros proyectos de dudosa necesidad......
Por que en esta lucha contra el fuego, todos somos gestores ambientales, porque todos, de una u otra manera, vivimos y disfrutamos de lo que nos ofrece el medio en el que nos encontramos. Y para todos nosotros cada nuevo incendio nos viene un nuevo fracaso.
Pero tranquilos, que no conviene estresarse, aún tenemos monte suficiente.
Y hasta que llegue ese momento que todos esperamos pero que no todos propiciamos, bienvenidas sean las lluvias del otoño.
Que si no es por ellas....apaga y vámonos.
martes, 25 de octubre de 2011
Bienvenidos a Huella Cero
No cesamos en nuestro empeño por dejar huella, por trascender y por pasar a la historia, convencidos de que esta es una de las características que nos definen como seres humanos. Nos han educado así.
Y si no queremos aventurarnos con una afirmación tan categórica, lo que si parece incuestionable es que dejar una huella profunda es uno de los principales objetivos que perseguimos como especie. Lo vemos a diario en nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, en nuestros círculos más cercanos y cuando miramos a nuestro alrededor.
Afortunadamente esta carrera por trascender nos hace cada vez más conscientes de la repercusión que nuestro actual modo de vida tiene en el mundo que nos rodea.
Nuestras huellas han pasado de servir como guía para orientar el camino de otros a convertirse en una pesada carga que nuestro maltrecho planeta ya no es capaz de asumir.
Empezamos a tener claro que las señales de aviso que percibimos nos urgen a cambiar de rumbo y a buscar nuevas alternativas.
Pero solo seremos capaces de hacerlo si conseguimos poner a trabajar nuestra imaginación y nuestro intelecto para evitar la desesperación y el desánimo y centrar nuestros esfuerzos en acciones concretas, logrando modificar el rumbo.
Huella Cero no pretende ser un espacio de denuncia, de lamento, de reproche ni de revancha.
Más bien todo lo contrario.
Este es un espacio de reflexión y conocimiento compartido en el que tenemos cabida todos aquellos que creemos en otra manera de enfocar las relaciones humanidad-naturaleza; un lugar de encuentro para los que disfrutamos con todo lo que el medio en el que vivimos pone a nuestro alcance, para los que nos emocionamos descubriendo lo que nos rodea, para los que trabajamos por conseguir un lugar mejor en el que compartir la vida con todos nuestros compañeros de viaje y, en definitiva, para los que aún soñamos con conocer y disfrutar nuevos lugares, nuevas gentes, nuevos paisajes y nuevas formas de vida.
Este Blog se irá convirtiendo en un pequeño cuaderno de campo que nos acompañará en nuestro camino alternativo hacia un futuro diferente en el que todos tengamos cabida. Un futuro en el que la vida y sus maravillosas formas de manifestarse dispongan del espacio y los recursos necesarios para poder seguir adelante.
Porque, al fin y al cabo, solo nuestro conocimiento y nuestro espíritu crítico nos llevarán a tomar decisiones comprometidas y consecuentes.
De nosotros depende.
Podemos optar por seguir como hasta ahora, por pasar de largo, por continuar con el rumbo marcado o; por el contrario, podemos pasar a la acción, decidirnos a conocer lo que nos rodea y lo que está pasando a nuestro alrededor, poner a funcionar nuestra imaginación, descubrir los tesoros que se esconden a nuestro alrededor, sentir que realmente somos una parte mas de este complejo sistema natural que mueve día a día nuestro pequeño universo.
Y es que, si algo tenemos claro todos los que apostamos por el cambio de rumbo, es que solamente nos implicaremos en la protección de lo que nos rodea si somos capaces de despertar nuestros sentidos y vincularnos emocionalmente con nuestro medio; si sentimos que somos una parte importante del sistema.
Desde Huella Cero apostamos por disfrutar de este mundo, buscando alternativas reales, posibles, compatibles y respetuosas con los sistemas naturales, confiando en el enorme poder de cambio que todos nosotros tenemos por el simple hecho de ser miembros de una especie más en la Tierra.
Este blog será un lugar en el que dar a conocer el enorme valor de la riqueza natural que nos rodea y la fragilidad de los procesos que mantienen vivo este planeta, para que cada uno de nosotros pueda valore lo que nos estamos jugando en estos momentos de cambio. Porque desde Huella Cero estamos convencidos que para proteger es necesario conocer.
Todos tenemos mucho que decir, mucho que aprender y sobre todo, mucho que hacer. Y por eso queremos que este espacio nos permita compartir conocimiento, experiencias, emociones, sentimientos y que nos ayude a entender nuestro entorno y acompasar nuestros ritmos a los de los sistemas naturales.
Porque somos muchos los que aún buscamos la felicidad en lo natural, en lo cotidiano, en lo sencillo y los que pensamos que lo realmente importante es ser y no tener.
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